Hay días de verano en que la piel lo acumula todo. El SPF de la mañana, el sebo que el calor activa, la sal del mar o el cloro de la piscina, la arena, el sol directo durante horas. Después de ese día, la piel no necesita más de lo mismo. Necesita un gesto diferente.
Una o dos veces por semana, este ritual de dos pasos hace ese trabajo.
Primero la mascarilla. Por qué el caolín en verano.
La Mascarilla Purificante de BLOSSE es un polvo seco: caolín, almidón de maíz, carbón de bambú, jengibre y aceite esencial de limón.
El caolín es una arcilla suave que absorbe el exceso de sebo y las impurezas del poro sin desmineralizar la piel. El carbón de bambú adsorbe las toxinas e impurezas que el día ha depositado en la superficie. El jengibre activa la microcirculación y tiene propiedades antimicrobianas. Una combinación pensada para limpiar con profundidad lo que la limpieza diaria no alcanza.
En verano el SPF se acumula en el poro con el uso diario. La mascarilla llega donde el limpiador habitual no puede. Una o dos veces por semana es suficiente para que los poros respiren y la piel recupere el tono.
Una nota técnica: la mascarilla contiene aceite esencial de limón, que puede ser fotosensibilizante. Aclarar bien antes de exposición solar directa.
Las dos gotas que cambian el resultado
La mascarilla de arcilla pura deja la piel limpia pero a veces tirante. Ahí entra el segundo producto, y también la variación que hace que este ritual sea diferente.
Antes de aplicar la mascarilla, mezcla el polvo con dos gotas del Aceite de Masaje Hidratante Profundo. El caolín sigue haciendo su trabajo de limpieza profunda. La jojoba, el argán y la almendra dulce del aceite evitan que la arcilla deje la piel sin los lípidos que necesita. El resultado es una limpieza real sin el efecto astringente.
La almendra dulce merece un párrafo propio. Es el único aceite de la línea BLOSSE que no aparece en ningún otro producto. Rica en ácido oleico y vitamina E, es profundamente emoliente: suaviza el tejido, le da flexibilidad, aporta una sensación de confort que después de un día de exposición solar la piel recibe de otra manera.
Si lo que buscas después de la mascarilla es un acabado más luminoso que hidratante, las dos gotas pueden ser del Sérum Iluminador de Día en lugar del Aceite de Masaje. La semilla de uva y el patchouli tienen actividad seborreguladora que el caolín potencia. La piel acaba limpia y con un tono más uniforme.
Dos variaciones. La misma lógica detrás.
La lavanda que trabaja mientras descansas
Después de aclarar la mascarilla, tres o cuatro gotas del Aceite de Masaje sobre la piel limpia y ligeramente húmeda. Calentar entre las manos, aplicar con el gesto de masaje hacia arriba y hacia fuera. El cuello y el escote también, que reciben el mismo sol que la cara.
La lavanda del Aceite de Masaje no está ahí solo por el aroma. El linalool y el acetato de linalilo, sus dos compuestos activos principales, tienen actividad documentada sobre el sistema nervioso: reducen el cortisol, ralentizan el ritmo cardíaco, favorecen el estado de descanso. A nivel cutáneo, es antiinflamatoria y calmante sobre la piel reactiva.
Después de un día de playa, ese doble efecto, calmar la piel y activar el descanso, es exactamente lo que la piel y el cuerpo necesitan.
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Un ritual completo
El Aceite de Masaje Hidratante Profundo y la Mascarilla Purificante están disponibles por separado o en el Discovery Set de BLOSSE.
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